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"¿Hemos entrado ya en recesión?” Esta era la pregunta en las mentes de muchos a comienzos de 2020. Con los beneficios de las empresas cada vez más bajos, la curva cupón cero del Tesoro estadounidense del revés, la caída en las inversiones y la guerra comercial de EE.UU con China, el decrecimiento parecía inevitable. Y lo era.

La recesión llegó el pasado mes de febrero. De pronto. Y de una forma que nadie podría haber anticipado. En pocos días, la pandemia de COVID-19 cerró la mayoría de los paises. Ahora, la pregunta que la gran masa de personas desempleadas probablemente se esté haciendo es: “¿cuánto durará la recesión?”. Las predicciones de los economistas sobre la duración de la recesión oscilan entre los dos primeros trimestres de 2020 a bien entrado 2021. ¿Qué podría causar una desaceleración económica profunda y prolongada?

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“El COVID-19 ha provocado el cierre más abrupto de la actividad económica que tanto Estados Unidos como el resto de la economía internacional han visto nunca.”
Jason Furman, economista y profesor en la Harvard Kennedy School.

¿Qué es una recesión?

Cada año los economistas pronostican que nos espera una justo a la vuelta de la esquina, pero…. ¿qué significa recesión? ¿qué situaciones se pueden experimentar durante una desaceleración económica?

Se define recesión como un período en el que la actividad económica cae significativamente. Muchos economistas estudian el Producto Interior Bruto (PIB) para determinar si nos encontramos o no en una recesión. Cuando este índice de todos los bienes y servicios producidos en el país se contrae durante dos trimestres consecutivos, este es normalmente un indicador de que nos encontramos en una recesión.

Los trabajadores pierden sus trabajos, los consumidores se aprietan el cinturón, los empresarios posponen aumentos de sueldo, las ventas se estancan, cae la producción y la economía se contrae incluso más. Es un círculo vicioso. La pérdida de confianza en la economía normalmente se traduce en un rechazo al riesgo por parte de los inversores: las acciones caen y el precio del oro aumenta en una huida hacia las inversiones refugio.

¿Cuándo comenzó la recesión?

La recesión por COVID-19 empezó en febrero de 2020. Marcó el fin de la expansión económica más larga en la historia de Estados Unidos, y golpeó más rápido que ninguna otra crisis.

La magnitud sin precedentes de la caída de empleo y producción, y su gran alcance sobre toda la economía hace evidente definir este episodio como recesión,
– explicaron los economistas de la Oficina Nacional de Investigación Económica, los primeros en anunciar la recesión.

¿Qué ocurrió entonces? En febrero, la economía creció por 129 mes consecutivo. Los empresarios crearon 273.000 puestos de trabajo. El desempleo cayó a su nivel más bajo en 50 años, un 3,5%. El 11 de marzo de 2020, la Organización Mundial de la Salud anunció que el brote de coronavirus era una pandemia. Para el 14 de marzo, el presidente de España anunció normas de confinamiento. A eso le siguieron miles de muertes, millones de negocios cerrados, y decenas de millones de puestos de trabajo destruidos. Todo en cuestión de semanas.

La tasa de desempleo en España fue del 14,5% en mayo, y en EE.UU. del 13,3%, más alta que durante ninguna otra recesión desde la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, la tasa de desempleo ampliada, que incluye aquellas personas que se encuentran sin trabajo y han decidido dejar de buscar, y aquellas cuyo horario ha sido reducido a tiempo parcial, es del 21,2%. El PIB cayó en un 5,2% en el primer trimestre y se prevé que continúe contrayéndose durante el segundo trimestre.

¿Cuán grave será la recesión de 2020?

“Se prevé que el Gran Cierre, como podríamos llamarlo, haga contraer dramáticamente el crecimiento global. Proyectamos una recuperación parcial en 2021 (…) pero los niveles de PIB continuarán por debajo de la tendencia pre-virus, con una incertidumbre considerable sobre la fortaleza de la recuperación. Es posible y puede que incluso probable que se den resultados de crecimiento mucho peores”
— el Fondo Monetario Internacional (FMI)

COVID-19: Diferente a cualquier otra recesión

Puede que los economistas no se pongan de acuerdo con una fecha exacta para el fin de la Recesión por COVID-19, pero existe un consenso sobre que esta crisis es distinta de todas las demás:

covid 19 iconFuente de la Recesión por COVID-19: A diferencia de la Recesión de Reagan (julio 1981 – noviembre 1982) y de la Gran Recesión (diciembre 2007 – junio 2009), el origen la recesión por COVID-19 no es financiero. La desencadenó una crisis de salud pública.

covid 19 iconVelocidad de la Recesión por COVID-19: Aunque la Gran Recesión comenzó en diciembre de 2007, el desempleo en España no alcanzó su máximo del 26,3% hasta abril de 2013. Apenas unas semanas más tarde del comienzo de la Recesión por COVID-19, la tasa de desempleo comenzó a escalar. En EE.UU. en mayo de 2020 había crecido a más del doble que antes de la pandemia, alcanzando el 21,2% (tasa ampliada).

covid 19 iconAlcance de la Recesión por COVID-19: “La característica más distintiva de esta [crisis] es que está mucho más generalizada”. La Gran Recesión fue una desaceleración económica que comenzó en el mundo de las finanzas y se filtró al resto de la economía. Pero ahora ha afectado a todo el mundo. Está golpeando en todos los sitios a la vez, desde el turismo a la gastronomía al sistema de salud.”Joseph Stiglitz, economista ganador del Premio Nobel.

Y son exactamente estas diferencias – la falta de precedente histórico – las que están haciendo mucho más difícil a los economistas predecir el resultado de la Recesión por COVID-19. Las proyecciones ya existentes no son agradables.

La Pandemia de Coronavirus… “la mayor caída desde la Gran Depresión”

¿Cómo es de mala? En lugar del crecimiento del 3,3% proyectado el pasado mes de enero, las predicciones del FMI son de una contracción del PIB global del 3% en 2020.

La economía global se está contrayendo dramáticamente

economia en recesion 2020

La Perspectiva Económica Mundial IMF de abril pronostica una contracción significativa para GDP en 2020

A pesar de que el gobierno está inyectando billones de dólares en el país, se prevé que la economía de Estados Unidos se contraiga en un 5,9% este año.
Si la comunidad global puede contener el virus la economía podría recuperarse en 2021, explicó el FMI, y el crecimiento podría dispararse en un 5,8%.
Pero un número de factores podría desbaratar la recuperación. Es posible que la conducta de empresas y consumidores cambie permanentemente, lo que resulte en una demanda deslucida y unas cadenas de oferta fallidas. Las inversiones podrían ser insuficientes para despertar a una economía marcada por quiebras masivas.

Y, por supuesto, “la pandemia podría ser más persistente de lo que pensamos… poniendo a prueba los límites de los bancos centrales para hacer de barrera al sistema financiero y aumentando aún más la carga fiscal del shock”, segun la CNN.

Vulnerabilidades económicas pre-COVID-19

La mayor parte de los economistas y periodistas están tan centrados en lo “sin precedentes” que es la Recesión por COVID-19 que pocos han mencionado en qué estado estaba la economía antes de que golpeara la pandemia: no muy bien.
Las proyecciones de recesión eran cada vez mayores. ¿Por qué?

Crecimiento negativo en producción industrial

El Institute for Supply Management (Instituto de Gestión de la Oferta) elaboró un informe en octubre de 2019 apuntando que el sector industrial se había contraído en septiembre a la velocidad más rápida desde la Gran Recesión de 2008.

“Los brokers desestiman la recesión en la producción industrial como si fueran noticias antiguas sin importancia,” escribió Lisa Shalett, Directora de Inversiones del departamento de Gestión Patrimonial de Morgan Stanley. “Creemos que están ignorando no sólo que los datos se están deteriorando sino también que están sorprendiendo a la baja – una combinación que nunca le ha gustado al mercado.”

Creciente desigualdad en los salarios

Janet Yellen, antigua presidenta del Sistema de la Reserva Federal expresó su preocupación el pasado mes de noviembre sobre una posible recesión durante su comparecencia en el World Business Forum.

Apostaría que no habrá una recesión el próximo año, pero diría que las probabilidades de sufrir una recesión son más altas de lo normal y están en un nivel con el que francamente no me encuentro cómoda.
– Janet Yellen, antigua Presidenta del Sistema de la Reserva Federal

El fantasma de la creciente desigualdad en los salarios es uno de los factores de riesgo para una recesión que Yellen citó. La expansión económica más larga en la historia acaba de terminar; sin embargo, la mayor parte de la corriente de beneficios ha fluido hacia los que más ganaban, y a personas con estudios superiores. Esto ha causado un serio descontento social y una falta de fe en el mercado, dos factores que pueden poner en peligro un crecimiento futuro, explicó Yellen.

La guerra comercial fría de EE.UU. con China

La guerra comercial de EE.UU. con China arrojó una sombra sobre los inversores desde sus inicios en marzo de 2018 hasta que se llegó a un acuerdo el pasado mes de enero. Muchos han sentido una ráfaga de optimismo tras este limitado acuerdo, que da lugar a 700 mil millones de dólares en flujos comerciales.
Sin embargo, los críticos apuntan correctamente que, si bien es cierto que este acuerdo reporta cierto alivio, no aborda algunas de las prácticas comerciales más dañinas que azuzaron las tarifas en un primer momento. El Representante de Comercio de los Estados Unidos Robert E. Lighthizer calificó el acuerdo de un importante paso adelante.

Los inversores y otras partes interesadas no harían mal en permanecer escépticos al respecto de la habilidad estadouidense para frenar prácticas comerciales injustas, como el robo de propiedad intelectual que hace daño a sus compañías. Que este tipo de problemas puedan abordarse con éxito todavía está por verse.

Mientras tanto, los consumidores y negocios americanos han absorbido el coste de las tarifas subiendo los precios aumentando así el coste de hacer negocios. La espada de doble filo del aumento de costes sumada a las prácticas comerciales chinas como el robo de propiedad intelectual podrían ponérselo más difícil a las empresas americanas para competir y continuar generando beneficios, especialmente tras el cuantioso e inesperado golpe que han supuesto los meses de cierre forzoso debido a la pandemia.

Incluso peor, todo el trabajo que se ha hecho para aprobar el acuerdo de comercio podría ser en vano. Las tensiones entre el Presidente Trump y los líderes chinos están volviendo a incrementarse, con rumores en el aire de otra Guerra Fría, después de la mala gestión de la pandemia del coronavirus por parte de Pekín.

Cómo sobrevivir a una recesión

Incluso si la comunidad global puede contener la expansión de la COVID-19 o producir una vacuna – metas arrogantes en el mejor de los casos – las vulnerabilidades económicas subyacentes podrían suponer más obstáculos para la recuperación.
Sin embargo, existen algunos pasos que se pueden seguir para minimizar el impacto de la crisis económica en nuestra vida diaria y futuro económico.

Consejos para una vida “a prueba de recesiones”

  • Evita las deudas: el balance de tu tarjeta de crédito seguirá creciendo si una pérdida de empleo inesperada te impide pagarlo.
  • Busca fuentes de ingresos adicionales: estas podrían mantenerte a flote si cambiara tu fuente de ingresos principal.
  • Mantén tu capacidad crediticia en buena forma: esto te permitirá pedir un préstamo cuando los mercados de crédito se justen.
  • Mantén tus ahorros: tener ahorros disponibles significa tener seguridad en los buenos y malos tiempos.
  • Protege tus ahorros diversificando tu cartera: que tus activos estén correlacionados entre sí de manera negativa. Por ejemplo, cuando las acciones bajan, el oro habitualmente sube.

¿En qué invertir durante una recesión?

Incertidumbre. Es la única cosa con la que puedes contar durante una recesión. Especialmente en una recesión diferente a cualquier otra en la historia. Intentar adivinar qué activos van a ser competitivos el próximo año puede ser una pesadilla.

Mientras que el mercado de valores ha sido una montaña rusa para los inversores, los precios del oro han estado moviéndose en la misma dirección desde principios de 2019: ¡hacia arriba! Con un precio de venta de 1710,45 dólares la onza a 15 de junio de 2020, el oro ha subido en más de un 33% desde principios de 2019, convirtiéndolo en la mejor inversión a día de hoy.

Si has estado con una actitud de “espera y verás”, pensando que tendrás un poco más de tiempo para ajustarte, el momento de actuar es ahora. El precio del oro sólo continuará creciendo en esta situación económica incierta.