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A día de hoy todavía un enigma, las ediciones extremadamente raras de “Presentación Real” acuñadas en casas de la moneda de Bolivia, Perú y México representan una clara diferencia respecto de las monedas “cob”, la moneda estándar durante los primeros siglos del mandato colonial español en el nuevo mundo. 

Fieles a su naturaleza utilitaria, las “cobs” normales se fabricaban cortando piezas de un mismo peso de una tira de plata. Como resultado, a menudo su apariencia era tosca, con marcas aplicadas habitualmente de forma desigual y sobre planchas deformes. La próxima subasta de Stack's Bowers en agosto presentará dos de estas monedas excepcionales y de producción intrincada: un 8 Escudos de 1714 (PCGS MS-66) y un 4 Escudos 1711 (PCGS MS-65), ambos del D. Brent Colección Pogue. Según el sitio coinweek.comla pieza de 8 Escudos en particular representa la cumbre de la numismática de la España colonial.

real escudo espanol en subasta

Una de las series más emblemáticas jamás acuñadas por el imperio Español.

A pesar de la falta de controles de calidad, sí que cumplían su propósito permitiendo al oro y plata extraído entrar rápidamente en el mercado de una forma fácilmente cuantificable.

En contraste, las monedas de presentación “Real” fueron acuñadas con evidente cuidado.

Basándonos en la apariencia de los ejemplares que han sobrevivido hasta nuestros días, está claro que cada cospel fue elegido a mano por su excelente calidad y moldeado en un círculo perfecto en lugar de ser cortado a partir del extremo de un lingote (o cabo de barra).

Además de procurar cospeles específicos, las “Reales” fueron acuñadas utilizando sellos especiales con diferencias sutiles pero características, como la adición de floretes en la moneda de 8 Escudos de 1714 – fecha que nos da una clara indicación de su prolongado tiempo de producción.

Para que se diferenciaran todavía más de sus homólogas “cobs”, la mayor parte de los cuños de estas monedas presentaban una alineación de medalla (↑↑ en lugar de ↑↓); y en lugar de una acuñación apresurada, eran evidentes la reflexión y el esfuerzo que había detrás de que el sello estuviese centrado y uniforme.

En general, el alto grado de destreza aplicado al proceso de producción para estas monedas seleccionadas a mano y bien fabricadas fue sin parangón en el nuevo mundo.

Lo que sigue sin saberse de estas “Reales”, sin embargo, es su propósito concreto, dado que los investigadores han encontrado muy poca información sobre su existencia en documentos contemporáneos. La supuesta razón – y la que tiene más sentido – es que fueron presentadas a las autoridades locales y luego apartadas para ser llevadas a España, donde podrían enseñarse a miembros importantes de la sociedad, incluido el Rey, como un emblema del éxito de la expansión colonial española.

Según el conocido y altamente respetado numismático Don Canaparo (a quien pertenecía la pieza), la moneda de 8 Escudos es el mejor ejemplo de esta pieza de 1714 que ha visto nunca. A lo largo de su carrera, Canaparo ha tenido la oportunidad de tratar con los más finos ejemplos de algunas de las monedas más emblemáticas que han entrado en el mercado en todo el mundo. Tiene sentido, por tanto, que el Sr. Pogue decidiera añadir esta pieza a su magnífica colección de obras maestras de élite de la numismática.